Anualmente se hacen análisis de plaguicidas en frutas y verduras para determinar los residuos existentes y si estos cumplen con la normativa del Codex alimentarius, una serie de estándares internacionales incorporados a la normativa interna.
En 2013, 10% de las muestras no cumplieron con los límites máximos de residuos (LMR) del Codex. En 2017 hubo un solo incumplimiento, pero se tomó un número de muestras dos veces menor. Los datos surgen de un pedido de acceso a la información pública que hizo la diaria.

Las muestras que son enviadas al Laboratorio de Bromatología de la IM provienen del Mercado Modelo. Para dicho análisis, se toma en cuenta un coeficiente de riesgos por los productos con mayor probabilidad de presentar plaguicidas y de mayor relevancia en el consumo de la población.
Además, se toman en cuenta las prácticas agropecuarias, las características propias del cultivo según la época del año y las condiciones climáticas. Luego se seleccionan muestras al azar, pero estas varían considerablemente según el año, sin razones que expliquen estos saltos.

En 2010 se analizaron 162 muestras, pero en 2011, sólo 15. En 2012 se analizaron 724 muestras, y el año siguiente, 715. En 2015, las muestras analizadas volvieron a bajar, a 74 (diez veces menos que en 2012). En 2016 se tomaron 264 muestras, y en 2017, la cantidad de muestras fue de 342.

Luis Pedro Reyes, ingeniero agrónomo especialista en plaguicidas, quien además fue encargado del Laboratorio de Análisis de Residuos de plaguicidas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) entre 1988 y 1999, dijo a la diaria que los análisis de la IM incluyen “muy pocos” plaguicidas. “Es raro que no haya ningún carbamato, que son insecticidas complejos, con una toxicidad importante. Hay una sola muestra de uva de mesa en cinco años (de 2013 a 2017), que se consume con cáscara, necesariamente. Para la uva se utiliza un producto como repelente de pájaros que es categoría 1 (según la Organización Mundial de la Salud –OMS–, es un producto “muy peligroso”, indicó Reyes. Añadió que tampoco aparecen en el estudio “plaguicidas de análisis más complejos, como los ditiocarbamatos, cuya toxicidad, si bien es baja, puede traer impurezas o metabolitos de carácter cancerígeno”, indicó el experto.

En 2013, los análisis demostraron que un 10% de los mismos no cumplían con el Codex, pero no se detalla bien cuáles fueron los productos y qué químicos se detectaron. A demás, tampoco se detalló en la información cuántos kilos o toneladas del químico existente en los análisis, que se encontraban en el lote de productos que fue tomado, no cumplió con los parámetros establecidos.
Marcelo Amado, director del Servicio de Regulación Alimentaria de la IM, dijo a la diaria que cuando se detectan muestras que no cumplen con la normativa se hace el intento de retirar los productos de circulación, aunque muchas veces esto no es posible porque se trata de alimentos perecederos.

En 2017 también se encontraron excesos de Acetamiprid en cultivos de morrones, al igual que en muestras de berenjenas que no fueron autorizadas para utilizar este químico, según la IM.

No obstante, en los análisis hechos en el 2015, 2016 y 2017 no se encontraron incumplimientos de la normativa de Codex.
Sin embargo, si se comparan los niveles de plaguicidas hallados con los estándares de la Unión Europea, el porcentaje de muestras que no cumple con estos niveles fue de 11% en 2015, 6% en 2016 y 11% en 2017.

En los años en los que se cumplió con la normativa interna, de todos modos se detectaron residuos de plaguicidas en hortalizas, pero particularmente en frutas, y entre estas, particularmente en manzanas y mandarinas.

En 2015, 50% de las muestras de frutas y 4% de las de hortalizas tenían residuos de plaguicidas. En 2016, 70% de las frutas y 14% de las hortalizas tenían residuos, y en 2017, 64% de las frutas y 6% de las hortalizas tenían plaguicidas. Las manzanas y las mandarinas son los productos en los que más se detectan residuos: en 2017, en 94% de las muestras de manzanas y en 50% de las muestras de mandarinas se detectaron plaguicidas.

Toxicidad

Los análisis de la toxicidad de los químicos varían año a año y es objeto de controversias. A demás, el efecto que produzcan los químicos sobre los productos, depende de la magnitud y tiempo en el que estuvieron expuestos a éstos.

El libro El Plaguicidas: toxicología clínica, laboral y ambiental, del Departamento de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, coordinado por Amalia Laborde, explica que los agroquímicos permanecen en las frutas y verduras durante un tiempo, luego del cual se degradan, y este período es el que define el plazo de espera para la cosecha, para evitar la presencia de residuos, aunque no siempre se logra su eliminación total. Aún si los residuos encontrados en los productos no exceden las normas, “existe preocupación por la suma de residuos en la canasta familiar, como posible factor de riesgo para la salud de la población, particularmente los niños en su vida perinatal”, se señala en el libro.

En el texto especifican el peligro y la toxicidad de cada plaguicida, aunque se aclara que “la evidencia científica con respecto a la carcinogenicidad de las sustancias químicas continúa siendo escasa a pesar de haber aumentado en los últimos años”.

Ejemplo, de los agroquímicos encontrados en los análisis, le Imazalil y la Cipermetrina y el Carbaril están calsificados como “posible carcinógeno para humanos” por la Agencia de Protección Animal y por la OMS como “moderadamente peligroso”. El Captan también está clasificado como “posible carcinógeno para humanos”. No obstante, no se pueden sacar conclusiones a partir de la información obtenida, ya que el efecto es residual y el informe de la IM no detalla la cantidad de residuos que se encontró en cada producto. Pese a la peligrosidad del Imazalil, éste sólo se usa en cítricos, indica Reyes y “es tremendamente difícil que tú lo ingieras, porque solamente va a estar en la cáscara, nunca adentro de la fruta”, pero aún así éste químico también se detectó en manzanas y peras.

El Endosulfan fue clasificado como “moderadamente peligroso”, y pese a que en el 2011 se prohibió la introducción, producción y utilización de productos que contengan Endosulfan en Uruguay, y que a demás desde el 2007 estaba establecido que podía usarse solo en cultivos de soja, en 2013 se encontraron residuos de éste químico en muestras de morrones.

Para Reyes, los resultados que están por debajo de lo establecido por el Codex “no preocupan, porque es lo que se acepta internacionalmente y a lo que Uruguay está adherido”. Explicó también que los límites impuestos por Codex no definen la toxicidad para las personas, sino que se establecen teniendo en cuenta la cantidad de residuos que dejan las buenas prácticas agrícolas.

Amado evaluó que “viene mejorando la situación de los residuos” en frutas y hortalizas, y contó que está trabajando en conjunto con el MGAP para incluir en el análisis una mayor cantidad de principios activos registrados, así también como para incrementar el nivel de muestras que se toman en frutas y hortalizas, “para retomar un nivel que teníamos históricamente hace unos años”.

Los Derechos Humanos: La Salud

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de un quinto de los 12 millones de casos de cáncer que se diagnosticaron cada año en el mundo se pueden atribuir a exposiciones ambientales, como los agroquímicos.

Estos químicos están relacionados a enfermedades cancerígenas como el cancer de mama, próstata y toroides, enfermedades neurológicas y enfermedades metabólicas como la obesidad y diabetes. Las normativas actuales, que permiten una cierta cantidad de residuos de pesticidas en los productos, no protege frente a los pesticidas disruptores endocrinos que presentan un riesgo a la hora de exponerse a ellos.

Salud y Medio Ambiente van de la mano, por lo que un entorno con altos niveles de toxicidad, no permite el correcto desarrollo de los derechos humanos, como lo son el derecho a la salud y el derecho a una alimentación de calidad.

Monitoreo satelital

El Ministerio de Ganadería y la Asocación Rural de Soriano presentaron un proyecto de monitoreo satelital para la correcta aplicación de agroquímicos, el cual alerta cuando los equipos estén cerca a centros poblados, escuelas o cursos de agua. La iniciativa realiza un seguimiento de 31 equipos terrestres y cuatros áreas en una superficie de 100.000 hectáreas.

“Es un proyecto piloto de monitoreo satelital de aplicaciones de agroquímicos que cubre 100.000 hectáreas de cultivos en tiempo real colocados en 31 equipos terrestres y cuatro aéreos utilizados por productores de Soriano”, detalló el director de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Federico Montes, en la demostración realizada este viernes 22 en la Expo Activa.

El aplicador dispone de un dispositivo que alerta cuando está próximo a áreas sensibles, como centros urbanos, suburbanos, escuelas y cursos de agua.

Éste proyecto tiene una cobertura del 10% del área agrícola sembrada del país, y permite al aplicador, productor y Ministerio de Ganadería observar en tiempo real el recorrido de la aeronave y el plan de trayecto, por lo que se pueden anticipar los lugares donde está prohibido aplicar agroquímicos.

La aplicación marca la distancia en que está el avión y que se debe respetar. Esa distancia es de 500 metros para aplicación aérea en centros urbanos y escuelas y 30 metros para cursos de agua. En tanto, la normativa para la aplicación terrestre es de 300 metros en centros urbanos y escuelas y 10 metros para cursos de agua

“Uruguay tiene una muy buena normativa en aplicaciones y donde se cumpla correctamente no existirían problemas de contaminación ni de cuidado ambiental”, aseguró Federico Montes.

“Es una visión del Uruguay agrointeligente, que logra transformar en una ventaja comparativa el cuidado ambiental y la salud de los uruguayos. De la misma manera que una genética le da valor agregado a un producto, el tema ambiental genera valor a la hora de salir al mundo a vender nuestra producción. También genera transparencia y tranquilidad a la población”, ratificó el jerarca.

Fuentes: PresidenciaEcoNoticiasLa Diaria